HISTORIAS

El retrato de un gallo

By 3 febrero, 2020marzo 5th, 2020No Comments

Un Emperador de China, era un apasionado del arte y las peleas de gallos.  Hacía tiempo que deseaba un cuadro de un gallo para colocar al lado del trono, por lo que ordenó a uno de sus asistentes que buscase al mejor pintor de China y le encargase un retrato de un gallo que fuese digno del lugar dónde iba a estar colgado.

El pintor estimó un plazo de seis meses para poder pintar un cuadro que estuviese a la altura del Emperador.

Pasados los seis meses el Emperador envió a buscar su cuadro, pero para su sorpresa y enfado el cuadro no estaba terminado. El pintor indicó al enviado del Emperador que necesitaba otros seis meses más.

Transcurridos los seis meses más, El emperador decidió ir personalmente a recoger el cuadro con sus asistente y su guardia personal.

Entraron en el estudio del pintor y pidieron ver el cuadro. Para sorpresa de todos, el pintor sacó un lienzo en blanco y empezó a pintar el cuadro del gallo en ese momento. Con gran maestría y velocidad pintó un gallo maravilloso a la vista del Emperador y su séquito.

El Emperador estaba asombrado con la belleza del cuadro, pero también muy enfadado por haber tenido que esperar un año para recibir un cuadro que podía haber pintado en media hora.

El Emperador ordenó apresar al pintor, una desconsideración semejante merecía un castigo, pero el pintor les pidió que le acompañasen a otro cuarto de su estudio y lo entenderían todo.

Cuando llegaron allí encontraron cientos de bocetos de gallos tirados por el suelo, manuales sobre la cría de gallos y varios gallos vivos.

El Emperador comprendió que el pintor había estado trabajando todo este tiempo. Ordenó que lo dejasen en libertad y le pagasen lo estipulado con el cuadro.

El Emperador partió hacia su palacio con el cuadro y su séquito. Ahora valoraba todavía más el retrato, sabía todo el estudio y trabajo que había detrás de aquella obra.

De esta historia podemos extraer varias enseñanzas útiles para cualquier artista o creador.

La primera y más importante es que la maestría en cualquier arte procede del estudio, la práctica y la perseverancia. Detrás de cualquier obra artística o creativa hay mucho trabajo, y para llegar a hacer las cosas rápido y sin esfuerzo aparente hemos de pasar por muchas horas de práctica y estudio no retribuídos.

Casi todos los creadores, diseñadores gráficos y artistas afrontan con más o menos dificultad el conseguir una retribución justa por su trabajo. La segunda enseñanza tiene que ver con esto. Sólo nosotros sabemos el esfuerzo y trabajo que hay detrás de cualquier creación. El hacérselo ver a los demás  puede hacer que esta dedicación se valore como merece.
El ser consciente de esto también puede impedir que nos «vendamos barato».

Con este espíritu de aprendizaje y mejora continua nace este blog, con el que espero compartir experiencias y conocimientos con personas interesadas en el diseño gráfico, el marketing y la creatividad en todas sus formas.